- EnglishEnglish
- DeutschDeutsch
- FrançaisFrançais
- Noticias
Chocolate San Carlo nació hace más de ocho años en Marcala, La Paz. Fue el sueño de una mujer decidida a rescatar los sabores de su infancia y convertirlos en productos elaborados con cacao. Su nombre es Rosalba Castellanos, una destacada farmacéutica que hizo una transición profesional a la aventura empresarial, dejó su profesión para seguir una pasión: hacer chocolate con sello hondureño.
Hoy la empresa está ubicada en Danlí, El Paraíso, una zona reconocida por su vocación agrícola. Allí mantiene técnicas tradicionales de elaboración, pero también enfrenta los desafíos comunes de los negocios que inician: acceso limitado a asesoría técnica, recursos escasos y un mercado que cambia con rapidez. Según datos del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP), el 70 % de las nuevas empresas en el país no superan sus primeros tres años de funcionamiento.
Al tiempo que Rosalba formaba su empresa en Marcala, Swisscontact trabajaba con actores locales introduciendo un nuevo cultivo en el Departamento de El Paraíso: el cacao.
Para Rosalba, la asesoría especializada marcó un punto de inflexión. Con varias décadas de experiencia en la industria alimentaria y especialmente en chocolatería con una de las empresas más grandes del mundo,además de especializaciones en: producción de hortalizas, calidad, química, ciencia y tecnología de los alimentos así como su procesamiento y producción, y siendo un notable investigador en agronomía y ciencias de la alimentación, este expertis hizo que Rinus animara a Rosalba a ver su empresa con otros ojos. Juntos, buscaron maneras de mejorar sin perder la esencia de sus productos, haciendo la producción más organizada, eficiente y sostenible.
Trabajar con buen grano ha sido una de las claves de Rosalba, quien compra su cacao a través de cooperativas como GUATE y ECAPANP, ubicadas en Trojes, El Paraíso, una zona conocida por producir granos de calidad “A” con perfiles de sabor distintivos. Estas cooperativas son apoyadas por el proyecto Paraíso Verde de Swisscontact, quien gracias al financiamiento de la Unión Europea y su estrategia Global Gateway, les brinda asistencia técnica en procesos como postcosecha, control de calidad y comercialización desde sus centros de acopio.
Esta materia prima de calidad sumado a los procesos de producción le valió a San Carlo Chocolate el reconocimiento nacional, al obtener el primer lugar en la Competencia Nacional del Cacao- barra de chocolate oscuro 70%, validando la calidad de su producto. Con esa base de trabajo y un reconocimiento reciente en mano, Rosalba reafirma su compromiso con la mejora continua.
Durante dos semanas, Rosalba y Rinus compartieron sesiones prácticas y conversaciones constantes. Se enfocaron en revisar cada etapa del proceso: desde las mezclas, hasta la distribución de las herramientas y el uso de los ingredientes locales.
“Antes de esta experiencia yo tenía un bloqueo, me había quedado con un solo producto que era el que creía podía hacer bien, pensé que no había más allá que ofrecer, pero desde que Rinus me mostró todo lo que podía hacer con los ingredientes que tenemos en nuestra ciudad en nuestro país, mi visión cambió mucho porque ahora sé que puedo darle otra utilidad a los ingredientes que yo tengo a mi disposición.” explica Rosalba.
Además de aspectos técnicos, se revisaron métodos de organización interna y estrategias para potenciar la comercialización, buscando que la empresa pueda llegar a nuevos clientes y mercados, tanto dentro de Honduras como en el exterior. Esta etapa de acompañamiento sirvió para fortalecer no solo la producción, sino también la confianza y la visión de la empresa.
Rinus valora la experiencia como algo enriquecedor: “El mundo del cacao me ha dado montón de experiencias y mucha felicidad, y como voluntario yo quiero dar de regreso esto a la industria, a las personas que se desarrollan en esta industria. Estoy feliz de poder ayudar de esta manera a Rosalba y Chocolate San Carlo. Es un viaje juntos, hemos buscado ingredientes y sabores locales para diferenciarnos. Para encontrar cómo ser mejor, más rico, más natural y con algo que no se copia: el sabor auténtico de esta tierra.”
La misión en esta empresa chocolatera representa la primera experiencia del programa SEC en Honduras, un paso importante para conectar conocimiento especializado con emprendimientos que ya tienen historia, pero que pueden beneficiarse de un acompañamiento técnico puntual, hecho a la medida.
La historia de Chocolate San Carlo es solo el comienzo de una ruta que abre posibilidades reales para el cacao hondureño: más innovación, más valor agregado, y más reconocimiento. Abrir la puerta a este acompañamiento es plantar nuevas ideas y esperanza. El premio que recibió su chocolate confirma que Chocolate San Carlo va por buen camino, ya que la empresa ahora funciona de forma más eficiente, desarrolla nuevas recetas, y tiene claridad sobre cómo continuar mejorando.
El conocimiento, cuando se comparte con respeto, suma. Y en este caso, ayudó a consolidar lo que ya se venía construyendo: calidad, autenticidad y orgullo por lo propio