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Sin embargo, su uso constante aumenta la presión sobre los bosques, contribuye a la deforestación y genera humo dentro de los hogares, afectando la salud de las familias, especialmente de las mujeres que pasan más tiempo en la cocina. A esto se suma que el gas LPG representa un gasto alto para muchas familias rurales, lo que dificulta contar con una fuente de energía limpia, segura y constante.
Frente a esta realidad, el Proyecto Paraíso Verde, implementado por Swisscontact con el apoyo financiero de la Unión Europea bajo la estrategia Global Gateway, promueve soluciones sostenibles adaptadas al contexto rural, como los biodigestores a base de estiércol de ganado. Esta tecnología permite transformar un recurso disponible en las fincas en biogás para cocinar y en biol, un fertilizante orgánico que puede utilizarse para mejorar los cultivos.
Para facilitar su implementación, el proyecto impulsa un modelo de corresponsabilidad, en el que una parte de la inversión es aportada por las familias beneficiarias y otra por el Proyecto Paraíso Verde. De esta manera, no solo se promueve una nueva tecnología, sino que se fortalece el compromiso de las familias para su uso, mantenimiento y aprovechamiento a largo plazo.
Los biodigestores funcionan mediante una mezcla diaria de estiércol de vaca y agua. A partir de este proceso se genera biogás, que puede ser utilizado en la cocina del hogar, reduciendo el consumo de leña y la dependencia del gas LPG o de la energía eléctrica.
En una de las fincas beneficiarias, el sistema se alimenta diariamente con aproximadamente tres cubetas de estiércol y seis cubetas de agua, lo que permite producir alrededor de tres metros cúbicos de biogás al día, suficiente para cocinar durante varias horas.
Esta experiencia refleja el impacto que la tecnología puede tener en la vida cotidiana de las familias rurales: menos gasto, menos humo en el hogar y un mejor aprovechamiento de los recursos disponibles en la finca.
Además de producir gas para cocinar, los biodigestores permiten manejar de mejor manera el estiércol del ganado, evitando que este residuo contamine el suelo o las fuentes de agua. Lo que antes podía considerarse un desecho, hoy se convierte en energía, fertilizante y bienestar.
El sistema también genera cerca de 200 litros diarios de biol, un fertilizante orgánico que puede utilizarse para nutrir los suelos y mejorar los cultivos. Gracias a este abono natural, las familias pueden reducir el uso de urea y otros fertilizantes químicos, disminuir sus costos de producción y avanzar hacia una agricultura más limpia y amigable con el ambiente.
A través del acompañamiento técnico del Proyecto Paraíso Verde, las familias que adoptan esta tecnología aprenden a utilizar, cuidar y mantener sus biodigestores, asegurando que sus beneficios se mantengan en el tiempo. Este acompañamiento es clave para que la tecnología no sea vista como una solución aislada, sino como parte de un proceso más amplio de transformación productiva y ambiental en el territorio.
Con iniciativas como esta, Paraíso Verde contribuye a mejorar la economía familiar, proteger los recursos naturales, reducir la contaminación y promover prácticas productivas más sostenibles en la región de El Paraíso.
La experiencia de las familias beneficiarias demuestra que, cuando las soluciones sostenibles se adaptan a las necesidades reales del territorio, pueden generar cambios visibles en el hogar, en la finca y en el ambiente.