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Grupo COINSU produce aceite de palma crudo de manera sostenible y respetuosa con el medio ambiente. La empresa quería mejorar de forma específica su control de calidad en el proceso de producción de aceite de palma y dar un primer paso hacia la acreditación conforme a la norma ISO/IEC 17025. El objetivo era hacer que los resultados de laboratorio fueran más fiables, comparables y mejor aprovechables para la gestión de la producción.
Para este cometido, el SEC seleccionó a la experta Susanne Pfenninger, doctora en química y experta reconocida en seguridad alimentaria. Gracias a su amplia experiencia en la creación de estructuras de laboratorio, el desarrollo de métodos y la gestión de la calidad, aportó exactamente lo que COINSU buscaba: conocimientos técnicos sólidos combinados con una implementación práctica sobre el terreno.
Durante la asesoría presencial de seis semanas, la experta revisó y optimizó los procesos de laboratorio existentes de acuerdo con la norma internacional de calidad ISO/IEC 17025. Junto con el equipo, estandarizó procedimientos, desarrolló plantillas para un sistema de gestión de laboratorio y capacitó a los colaboradores en validación de métodos.
Uno de los enfoques centrales fue el cálculo correcto de las pérdidas de aceite a lo largo de toda la cadena de producción, un indicador clave tanto para la rentabilidad como para la calidad. Los resultados de laboratorio se reorganizaron, se comunicaron de manera clara y se vincularon de forma sistemática con el proceso productivo.
Los efectos fueron visibles ya durante la asesoría: los nuevos métodos estandarizados proporcionaron resultados reproducibles y transparentes. Los parámetros de producción pudieron ajustarse con mayor precisión, las pérdidas calcularse de forma más realista y los potenciales de optimización identificarse con mayor claridad.
A largo plazo, COINSU planea seguir desarrollando su sistema de gestión de laboratorio con el objetivo de obtener la acreditación ISO/IEC 17025 en los próximos dos años, apoyándose en un intercambio técnico continuo.
«Con los métodos ajustados obtenemos datos realistas. Esto nos ayuda a gestionar mejor los procesos y a tomar decisiones bien fundamentadas». (Héctor Luis Castro Bonilla, director general de COINSU)
La Corporación Industrial de Sula (COINSU) tiene su sede en Choloma, Cortés, cerca de San Pedro Sula, en Honduras. La empresa procesa frutos de palma provenientes de productores independientes para obtener aceite de palma crudo y aceite de palmiste, demostrando que la producción de aceite de palma puede realizarse de manera sostenible y respetuosa con el medio ambiente bajo las condiciones adecuadas.
Un elemento central es el uso de subproductos del procesamiento del aceite de palma para la generación de energía, lo que permite que toda la operación funcione exclusivamente con energía renovable. Aproximadamente 60 colaboradores trabajan a lo largo de toda la cadena de valor.
Al mismo tiempo, la empresa está profundamente arraigada en la agricultura local: los frutos de palma provienen de numerosas explotaciones familiares de la región, que constituyen la base de la producción.
¿Qué logró para el cliente? ¿Qué cambios ya son visibles?
Una interpretación sólida de los resultados de laboratorio requiere, además de conocimientos técnicos, confianza en los datos y en los procesos; ambos aspectos pudimos construirlos conjuntamente.
Los resultados se prepararon de manera clara y comprensible y se vincularon directamente con los procesos de producción, lo que permitió mejoras tangibles ya durante la asesoría.
¿Hubo algún momento especial que recuerde con especial cariño?
No hubo un único momento especial; más bien fueron muchos pequeños encuentros y experiencias que se fueron uniendo para formar un conjunto coherente. Fue muy bonito poder formar parte de la familia COINSU y estoy convencida de que esta comunidad tan sólida logrará aún grandes cosas.
¿Cuáles eran los principales problemas del cliente y cómo pudo ayudar?
Uno de los principales retos era la fuerte implicación en las operaciones diarias, lo que dejaba poco espacio para nuevos enfoques. Sin embargo, juntos pudimos iniciar un nuevo camino y definir una orientación clara: mejorar el control de calidad en el proceso del aceite de palma y avanzar hacia la ISO/IEC 17025. El objetivo era hacer que los resultados de laboratorio fueran más fiables y más útiles para la gestión de la producción.
¿Cómo reaccionaron los colaboradores a sus recomendaciones? ¿Qué se implementó?
Realicé recomendaciones concretas, pero la decisión sobre su implementación siempre recae en la empresa. Algunas medidas se aplicaron de inmediato, otras requieren más tiempo y recursos, y algunas se decidieron conscientemente no seguir adelante. Eso es totalmente adecuado: lo importante es que las soluciones elegidas encajen en conjunto con COINSU.
¿Cómo ayudará su asesoría al cliente en el futuro?
A largo plazo, la asesoría ayudará al cliente a seguir fortaleciendo su competitividad y a posicionarse de manera más clara en el mercado.
¿Hubo algún encuentro o historia que le haya conmovido especialmente?
Conocí a muchos jóvenes comprometidos dentro de la empresa, a quienes pude transmitir parte de mis conocimientos y experiencias. Fue especialmente emocionante ver cómo estos impulsos fueron adoptados y continuados por la siguiente generación.
¿Qué consejo daría a otro experto u otra experta del SEC que se prepare para una asesoría similar?
Mantenerse abierto a lo nuevo y aceptar la situación local tal como es. Con flexibilidad y respeto, el propio conocimiento puede aplicarse de la forma más efectiva.