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El proyecto Paraíso Verde, financiado por la Unión Europea bajo su iniciativa Global Gateway, es la continuidad de este compromiso compartido: un esfuerzo conjunto para apoyar a los productores, restaurar los paisajes y acelerar la transición hacia medios de vida resilientes y bajos en carbono en la región oriental del país.
En noviembre de 2025, representantes de la Unión Europea, Swisscontact y organizaciones aliadas visitaron parcelas demostrativas y unidades productivas acompañadas por el proyecto para verificar los avances en adaptación climática y transformación productiva. Lo que encontraron fue más que fincas mejoradas: había evidencia de trabajo coordinado, estrategias compartidas y apropiación local.
Los productores están aplicando prácticas que mejoran la retención de agua, regeneran los suelos, manejan las sombras de forma responsable y reducen desechos en las cadenas de valor del café, cacao, ganadería y el sector forestal. Para muchos, estos cambios ya no son recomendaciones externas: se han convertido en condición para mantenerse productivos y competitivos.
Fernando Cáceres, Coordinador de Proyectos de la Unión Europea en Honduras, señaló que la resiliencia ya es una necesidad productiva. Los productores ven la adaptación climática no como una opción, sino como un pilar de su sostenibilidad.
Para Swisscontact y sus socios, el mayor logro es la capacidad instalada en territorio. El conocimiento ya no se queda solo en instituciones: se aplica a diario en fincas, familias y organizaciones productoras. Los agricultores experimentan, validan resultados y comparten lo aprendido de forma abierta.
El Jefe del Proyecto, Carlos Ardón, explica que este fortalecimiento no solo mejora cosechas. También impulsa empleo rural, incrementa ingresos familiares y fortalece el tejido social. Cuando el conocimiento circula, el impacto se multiplica. Cuando los productores se apropian del proceso, el cambio permanece.
Durante la gira, este proceso de apropiación fue evidente. Las y los productores presentaron los avances de sus fincas, mostraron innovaciones implementadas en campo y expresaron orgullo por adoptar prácticas que protegen la tierra y fortalecen la estabilidad de sus hogares. La delegación también constató un cambio de actitud notable: productores más motivados, confiados en sus capacidades y dispuestos a seguir mejorando.
Lo que antes podía percibirse como una obligación externa, ahora se asume como una oportunidad real para incrementar ingresos, cuidar el ambiente y asegurar un futuro más estable para sus familias. Esta nueva mentalidad se traduce en mayor apertura a innovar, compartir aprendizajes y continuar invirtiendo en sus unidades productivas, una base sólida para que los resultados del proyecto se mantengan y sigan creciendo en el tiempo.
Este cambio de mentalidad, junto con la mejora tangible en los medios de vida, ha sido posible gracias al respaldo técnico y financiero de la Unión Europea. Su apoyo ha sido el motor que permite dotar a las comunidades de las herramientas necesarias para enfrentar los desafíos climáticos y económicos actuales con mayor solidez y autonomía.
Los avances alcanzados han sido posibles gracias a un modelo de trabajo integral y bajo un enfoque sistémico. El proyecto opera en alianza con el Instituto de Conservación Forestal (ICF), FUNDER, IHCAFE, Solidaridad, Fundación MAS y la Mancomunidad del Norte de El Paraíso (MANORPA). Cada institución aporta conocimiento especializado, presencia territorial y capacidad complementaria.
David Erazo, de FUNDER, destaca que la visión es consolidar familias rurales empresariales, capaces de generar empleo, producir excedentes y asegurar un relevo generacional que mantenga vivo el campo. La participación juvenil será clave para sostener una agricultura resiliente en el tiempo.
El trabajo en consorcio asegura coherencia, evita duplicidades y amplía cobertura. Pero sobre todo, genera corresponsabilidad por el paisaje, más allá de cada unidad productiva.
En El Paraíso, los sistemas productivos comienzan a recuperar suelos, proteger áreas forestales y generar ingresos más estables para las familias. El conocimiento circula, se utiliza y se traduce en mejoras visibles. La colaboración entre organizaciones y productores permite avanzar con pasos firmes. Así, en El Paraíso, el paisaje se recupera parcela a parcela, familia a familia, trabajando juntos y no en aislamiento.
Sobre el proyecto: El proyecto Paraíso Verde es financiado por la Unión Europea y ejecutado por Swisscontact en consorcio con socios locales, promoviendo un desarrollo bajo en carbono y resiliente al clima en la zona oriental de Honduras.