- EnglishEnglish
- DeutschDeutsch
- FrançaisFrançais
- Noticias
En Puerto Asís, Putumayo, el asaí dejó de ser apenas un fruto silvestre para convertirse en el eje de una apuesta mayor: la construcción de una bioeconomía territorial que genere ingresos dignos, conserve los ecosistemas y fortalezca el tejido social. A diferencia de Brasil, donde el asaí se consolidó desde hace décadas como motor de la bioeconomía amazónica, en Colombia el fruto permaneció relegado, en regiones donde el bosque se talaba porque no ofrecía alternativas productivas viables.
Identificar su potencial significó comenzar a cambiar esa lógica. Esta apuesta se enmarca en el proyecto Frutos del Bosque: transición rural justa a través de productos de bioeconomía, financiado por el programa UK PACT (Partnering for Accelerated Climate Transitions) y ejecutado por Swisscontact en alianza con Selva Nevada, orientado a impulsar cadenas de valor sostenibles y a enfrentar la deforestación en territorios estratégicos del país, entre ellos Putumayo.
Lo que ocurre en la región es, sobre todo, un ejercicio de organización y aprendizaje: productores que comparten saberes, instituciones que aportan ciencia y mercado que empieza a reconocer el valor de ingredientes naturales gestionados con responsabilidad. En el centro de este movimiento está la Asociación de Productores Agropecuarios del Paraíso-ASOPARAÍSO, fundada en 2009 por 13 familias y hoy conformada por 36 hogares que trabajan, en promedio, fincas de 6,5 hectáreas dedicadas al aprovechamiento sostenible del asaí y otros frutos no maderables.
El açaí (Euterpe oleracea) es una palma nativa de la Amazonía cuyos frutos, pequeños y de color morado intenso, han sido tradicionalmente recolectados en bosques amazónicos y zonas ribereñas. Rico en antioxidantes, ácidos grasos, fibra y minerales, el açaí tiene alta demanda en los mercados de alimentos funcionales, nutracéuticos y cosmética natural. Su aprovechamiento sostenible, a diferencia de los cultivos extensivos, permite conservar la cobertura boscosa y generar ingresos a partir de sistemas agroforestales y del manejo responsable del bosque en pie.
ASOPARAÍSO es un ejemplo de que la organización es condición para transformar la riqueza de la naturaleza en oportunidades económicas locales. La asociación cuenta con una planta
de transformación (hoy subutilizada) y con registros sanitarios INVIMA, activos que le permiten procesar pulpa de açaí y acceder a mercados más exigentes, aunque la planta permanece inactiva buena parte del año, un desafío clave por resolver.
Gracias a la articulación con aliados privados y del proyecto Frutos del Bosque, ASOPARAÍSO avanzó en comercialización y en consolidación de capacidades productivas: NutriSelva, la microempresa de la asociación liderada por una mujer, procesó toneladas de pulpa y estableció canales de venta con empresas como Selva Nevada.
El proyecto, con presencia en Putumayo entre otros departamentos, busca justamente mejorar el acceso al mercado y elevar la productividad y la trazabilidad de frutos como el açaí, el camu camu, el copoazú y el corozo.
El aporte del proyecto Frutos del Bosque ha sido estructural y encaja con las necesidades que identificó ASOPARAÍSO. El proyecto promueve I+D+i (Investigación + Desarrollo + innovación) para desarrollar productos de bioeconomía y sistemas de trazabilidad, impulsa prácticas agroforestales para restaurar tierras y reduce la presión sobre los bosques, objetivos que han sido traducidos en intervenciones concretas para la asociación.
En el caso de ASOPARAÍSO, el acompañamiento que brinda el proyecto incluye, entre otros, los siguientes frentes claramente alineados con su oferta técnica y social:
GEDSI (Género, Equidad, Discapacidad e Inclusión Social): apoyo en la elaboración de una política de igualdad que busca integrar a jóvenes y personas en situación de vulnerabilidad y fortalecer la participación de las mujeres en la asociación. Esto conecta con la meta del proyecto de fomentar una bioeconomía equitativa y sensible al género.
I+D+i y sanidad agroindustrial: recomendaciones para mejorar la calidad y el estado sanitario de la planta de transformación; desarrollo de prototipos de productos derivados del açaí; y acompañamiento para cumplir requisitos ante ICA e INVIMA, pasos necesarios para escalar a mercados formales.
Manejo y uso sostenible: mantenimiento y fortalecimiento del vivero, elaboración de informes para ICA y Corpoamazonía, producción de abono orgánico y herramientas de trazabilidad con enfoque GEDSI; además, formación en identificación y monitoreo de biodiversidad asociada al fruto.
Todo esto encaja con la intención del proyecto de promover prácticas agroecológicas y restauración de tierras. “En el vivero se propagan actualmente cerca de 29.000 plántulas.” Eimi, ingeniera agrónoma del proyecto Frutos del Bosque.
Gobernanza y sostenibilidad organizativa: fortalecimiento asociativo, mejora de habilidades gerenciales y gestión de fuentes de financiamiento para que la asociación transite de
iniciativas puntuales a un modelo que permita, entre otras metas del proyecto, el acceso sostenido a mercados y la posibilidad de exportar directamente.
El proyecto actúa como catalizador: reúne investigación, actores públicos y privados, y apoya la construcción de políticas y sistemas (trazabilidad, financiamiento, inclusión) que buscan aumentar la productividad en las cadenas de frutos del bosque en hasta un 40 % y promover prácticas sensibles al género.
El 41 % de la membresía de ASOPARAÍSO son mujeres; su liderazgo se expresa en la dirección de la microempresa de la asociación y en la gestión cotidiana. La política interna de Igualdad de Género e Inclusión Social, impulsada con apoyo del proyecto, busca profundizar este liderazgo y atraer a más jóvenes, condición indispensable para que la bioeconomía local sea duradera. El desafío es claro: ofrecer condiciones productivas y de mercado atractivas para que las nuevas generaciones vean viable su proyecto de vida en el campo. “La mayoría de quienes integran la asociación y la empresa son personas mayores. Necesitamos asegurar el relevo generacional”. Enfatiza Emilse.
El asaí en Putumayo muestra que la bioeconomía no es un concepto lejano, sino un entramado de decisiones técnicas, sociales y políticas que conectan planta, gente e instituciones. “El açaí no solo puede convertirse en una alternativa real a los cultivos ilícitos, sino que también tiene múltiples aplicaciones en la industria alimenticia, cosmética y farmacéutica.” Henry Montenegro, representante de Amazon Putumayo River.
ASOPARAÍSO, con su historia de transición y los apoyos del proyecto Frutos del Bosque, en línea con objetivos nacionales y metas prácticas de desarrollo, trazabilidad y equidad, podría ser un ejemplo replicable: una región que convierte su diversidad en ventaja competitiva sin renunciar a la conservación del bosque.