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A través del Proyecto Paraíso Verde, las familias productoras de cacao han recibido asistencia técnica, capacitación y acompañamiento para mejorar el manejo de sus plantaciones, la productividad, la calidad del grano y la adopción de prácticas climáticamente inteligentes.
Como parte de este proceso, ahora se impulsa el aprovechamiento integral del fruto., La cáscara de cacao puede transformarse en abono orgánico, convirtiendo un residuo agrícola en un recurso útil para las fincas.
La cáscara representa la mayor parte del fruto
La cáscara constituye aproximadamente entre el 70 % del peso total del fruto de cacao. Esto significa que, después de extraer los granos, queda una gran cantidad de material orgánico que debe manejarse correctamente.
Cuando se trata de manera adecuada, este residuo puede reincorporarse al sistema productivo, aportar nutrientes al suelo, reducir los costos de fertilización y generar nuevas oportunidades de aprovechamiento.
Beneficios para el suelo y los cultivos
Al transformarse en abono orgánico, la cáscara aporta materia orgánica y nutrientes, mejora la estructura del suelo y favorece la actividad de microorganismos beneficiosos.
También ayuda a conservar la humedad, reducir la evaporación del agua, disminuir la erosión, recuperar suelos empobrecidos y fortalecer el crecimiento de las raíces. Esto contribuye al desarrollo de plantas más vigorosas y puede reducir parcialmente la dependencia de fertilizantes químicos.
Su aprovechamiento promueve, además, un modelo de economía circular en el que los residuos dejan de considerarse un problema y se convierten en recursos útiles para las propias fincas.
Dejar las cáscaras frescas amontonadas, húmedas o dispersas dentro de la plantación puede generar malos olores, atraer moscas y otros insectos, provocar fermentaciones descontroladas y producir líquidos que contaminan el suelo, las quebradas o las fuentes de agua cercanas. La acumulación también crea ambientes con exceso de humedad, favorece la proliferación de hongos y dificulta las labores de limpieza, manejo y cosecha.
El riesgo es aún mayor cuando las cáscaras proceden de mazorcas enfermas. Si estos residuos permanecen en el campo, pueden convertirse en una fuente de infección y facilitar la propagación de enfermedades hacia frutos sanos, esta mala practica que es común mayor fuete de emisiones en las fincas de cacao
Swisscontact, con el financiamiento de la Unión Europea bajo su estrategia Global Gateway, impulsa capacitaciones para la elaboración de compost a base de cáscara de cacao en zonas de intervención.
En estos espacios, las familias productoras aprenden a separar los residuos sanos de los enfermos, manejar adecuadamente su descomposición y producir abonos seguros para sus cultivos.
De esta manera, la cáscara de cacao se transforma en una oportunidad para mejorar la fertilidad del suelo, reducir los riesgos sanitarios, disminuir la dependencia de insumos externos y avanzar hacia una producción más limpia, circular y resiliente en El Paraíso.