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En la ciudad de La Paz, se está gestando una transformación poderosa. En los talleres del Instituto Tecnológico Ayacucho (ITA), las chispas de la innovación están encendiendo un movimiento que podría redefinir la manera en que Bolivia se mueve: del motor a combustión hacia la movilidad eléctrica.
Gracias al proyecto “Formación en Competencias Verdes”,”, implementado por Swisscontact con el apoyo del Servicio de Liechtenstein para el Desarrollo (LED), el ITA ha unido fuerzas con Toyosa S.A., una de las principales empresas automotrices del país. Juntos están contribuyendo a la formación de la próxima generación de técnicos que liderarán la revolución eléctrica boliviana.
Durante años, los institutos técnicos han enfrentado dificultades para seguir el ritmo de la innovación. El equipamiento, la formación y los programas educativos no siempre respondían a las exigencias del mercado automotriz actual.
Esa brecha ahora comienza a cerrarse. Gracias a la intermediación de Swisscontact, docentes y estudiantes del ITA participaron en dos sesiones intensivas de capacitación, teórica y práctica, dirigidas por ingenieros de Toyosa. Once docentes, once estudiantes y varios directivos del instituto se sumergieron en el mundo de los vehículos híbridos y eléctricos.
La movilidad eléctrica no es el único ámbito de transformación. La iniciativa también abre nuevas oportunidades para la participación de mujeres en la educación técnica, un espacio históricamente dominado por hombres.
"Estamos trabajando en un proyecto para convertir vehículos a combustión en eléctricos, y actualmente tenemos doce señoritas estudiando Mecánica Automotriz", cuenta Telma Anti Javier, docente del ITA.
La participación de las mujeres en formaciones tradicionalmente masculinas representa un cambio profundo hacia la inclusión y la equidad en la economía verde. Estas jóvenes no solo aprenden sobre tecnología: están redefiniendo el papel de las mujeres en el futuro de la mecánica automotriz en Bolivia.
El futuro Centro de Mantenimiento Especializado del ITA integrará tres carreras —Mecánica Automotriz, Electromecánica y Mecánica Industrial— para fomentar la colaboración y la innovación.
Más allá de los conocimientos técnicos, los estudiantes también aprenden sobre gestión de residuos y prácticas sostenibles, conscientes del impacto ambiental de su profesión. Para Campos, esta mirada integral es esencial:
“Sabemos que los vehículos son una fuente importante de contaminación. Formar en competencias verdes significa reducir ese impacto desde nuestro propio campo de acción.”
El vínculo con el sector privado, como en este caso Toyosa, es fundamental. Permite que la educación técnica se mantenga actualizada, práctica y alineada con las necesidades del mercado laboral, a la vez que impulsa la innovación y la transferencia de conocimientos.
Para Swisscontact, estas alianzas son estratégicas: muestran cómo la cooperación entre instituciones educativas y empresas privadas puede generar impacto social, ambiental y económico de manera simultánea.
El apoyo de Swisscontact asegura que los programas del ITA se mantengan actualizados y alineados con las necesidades del mercado y del medio ambiente. Al conectar un instituto público con una empresa privada, esta alianza crea oportunidades para que jóvenes accedan a empleos más limpios, tecnológicos y con futuro, al tiempo que posiciona a Bolivia como un referente regional en educación técnica sostenible.
En el fondo, esta historia trata sobre personas: estudiantes que se atreven a innovar, docentes que enseñan con pasión y aliados que creen en el poder de la cooperación para generar un cambio sistémico.
La transformación puede haber comenzado en un taller de Ayacucho, pero su impacto puede llegar mucho más lejos: hacia cada comunidad que sueña con un mañana más limpio y sostenible.