Cacao con origen: propiedad intelectual que transforma vidas en Amazonas

23.04.2026
En el marco del Día Mundial de la Propiedad Intelectual, vale la pena mirar más allá de los conceptos legales y entender cómo la propiedad intelectual transforma vidas en la Amazonía peruana.
PESIPRO II ha permitido que más familias productoras no solo protejan su producto, sino que también accedan a mejores condiciones de comercialización y reconocimiento.

La denominación de origen "Cacao Amazonas Perú" que protege el cacao nativo cultivado en las provincias de Bagua y Utcubamba, en el departamento de Amazonas es un derecho de propiedad intelectual colectivo que se ha convertido en una herramienta poderosa para que los pequeños productores mejoren sus ingresos, fortalezcan su identidad territorial y se abran nuevas oportunidades de mercado.

Impulsada por Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (INDECOPI), el Proyecto Peruano Suizo en Propiedad Intelectual (PESIPRO II), que cuenta con el apoyo de Suiza, a través de su Cooperación Económica, y es ejecutado por el Instituto Suizo de Propiedad Intelectual (IPI) y Swisscontact; ha permitido que más familias productoras no solo protejan su producto, sino que también accedan a mejores condiciones de comercialización y reconocimiento.

“Desde PESIPRO, el trabajo ha estado enfocado en fortalecer capacidades, acompañar procesos organizativos y facilitar el acceso a herramientas de propiedad intelectual para que estos beneficios se traduzcan en mejoras reales en la calidad de vida”, resalta Mayumi Ortecho, coordinadora de PESIPRO II.

La propiedad intelectual: el motor del desarrollo local

La denominación de origen no es solo un sello: es un reconocimiento al vínculo entre el producto, el territorio y el conocimiento tradicional. En regiones como Amazonas, donde el cacao forma parte de la cultura y la economía familiar, este tipo de protección permite:

  • Diferenciar el cacao en mercados nacionales e internacionales.
  • Incrementar su valor comercial.
  • Garantizar estándares de calidad.
  • Reforzar el orgullo e identidad de los productores.
Eli Toro, consultor del Proyecto Peruano Suizo en Propiedad Intelectual (PESIPRO II) y director general de PROCACAO; presentando los beneficios de la Denominación de Origen Cacao Amazonas Perú a productores del distrito de Cajaruro, provincia Utcubamba, región Amazonas.

Tres historias que reflejan el impacto

1. Gladys Medina, productora del caserío La Laguna, distrito de Cajaruro, provincia Utcubamba, región Amazonas.

Gladys cultiva cacao desde hace 9 años en una pequeña finca familiar. Antes de acceder a la denominación de origen, vendía su producción a precios variables y muchas veces bajos.

Con el apoyo técnico recibido, aprendió sobre estándares de calidad, trazabilidad y valor del origen. Hoy, su cacao es reconocido dentro de la cadena de valor diferenciada, lo que le ha permitido acceder a mejores precios, establecer relaciones comerciales más estables, reinvertir en su finca y mejorar la educación de sus dos hijos.

“Yo misma me encargo de todo el proceso: siembro, cuido y cultivo mi cacao con dedicación. Lo podo, lo abono y lo fertilizo con cariño antes de entregarlo a mi cooperativa. Me siento orgullosa del producto que hemos logrado, y de que hoy sea reconocido y valorado en el mercado gracias a la denominación de origen. Esto no solo ha mejorado el precio que recibimos, sino también nuestra calidad de vida y las oportunidades para nuestros hijos”, comenta Gladys.

Agrega “además, esta denominación de origen pone en valor lo especial de nuestro cacao: su aroma, su sabor y la forma en que lo producimos en nuestra comunidad. Es un reconocimiento a nuestro esfuerzo y a nuestra identidad”.

Gladys Medina, productora del caserío La Laguna, distrito de Cajaruro, provincia Utcubamba, región Amazonas.

2. Eleuterio Aguilar, productor del caserío El Paraíso, distrito de Cajaruro, provincia Utcubamba, región Amazonas.

Eleuterio cultiva cacao nativo con características únicas que reflejan la riqueza de su territorio. Su experiencia como productor le ha permitido ser testigo de cómo la denominación de origen del cacao Amazonas no solo reconoce la calidad excepcional de este producto, sino que también ha contribuido a mejorar las condiciones económicas de las familias agricultoras, gracias a un mejor posicionamiento y valorización en el mercado.

“Nuestro cacao destaca por su sabor, dulzura y aroma. Es un cacao especial para taza”, resalta Eleuterio y añade: “muchas familias hoy vivimos mejor. Nos ha beneficiado el alza en el precio que hoy recibimos. Hablamos de un incremento de 4 a 5 soles adicionales por kilo de cacao”, detalla.  

Eleuterio Aguilar, productor del caserío El Paraíso, distrito de Cajaruro, provincia Utcubamba, región Amazonas.

3. Irene Hidalgo, productora del fundo San Antonio, provincia Utcubamba, región Amazonas.

Irene continúa una tradición familiar que se remonta a más de ocho décadas en el fundo San Antonio, heredado junto a su hermana. Desde 2019, ambas han apostado por el cultivo de cacao orgánico fino de aroma, combinando conocimientos heredados con prácticas sostenibles. Gracias al cuidado en el manejo de su finca y a la calidad de su producción, han logrado acceder a la denominación de origen del cacao Amazonas, un reconocimiento que no solo distingue su producto y les ha permitido mejorar sus ingresos sino también posicionarse mejor en el mercado.

“El cuidado que tenemos en la producción y manejo del cacao orgánico dentro de nuestra finca nos llevó a obtener la denominación de origen, lo que nos beneficia en el precio frente al cacao convencional”, destaca Irene.

Irene Hidalgo, productora del fundo San Antonio, provincia Utcubamba, región Amazonas.

Un compromiso que continúa

El trabajo conjunto entre INDECOPI, la Embajada de Suiza en el Perú a través de su Cooperación Económica, Swisscontact y los productores ha generado un ecosistema donde el conocimiento local es valorado, los productores participan activamente en la cadena de valor y se promueve un desarrollo sostenible y territorial.

En el Día Mundial de la Propiedad Intelectual, seguimos comprometidos a continuar impulsando iniciativas que conviertan la propiedad intelectual en una herramienta accesible y útil para quienes más lo necesitan.

Las historias de Gladys, Eleuterio e Irene muestran que proteger el origen no solo resguarda un producto: protege medios de vida, tradiciones y más oportunidades para el futuro.