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Familias agricultoras desarrollan capacidades para uso adecuado de productos que combaten las plagas

El Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria y Seguridad Alimentaria (SENASAG) en alianza con otras organizaciones, impulsa buenas prácticas agrícolas de los actores involucrados en la importación, distribución y aplicación de agroquímicos en el occidente de Bolivia.

(La Paz, 9 de marzo de 2020) El 6 y 7 de marzo, más de 60 comercializadores de plaguicidas del departamento de la Paz y más de 100 personas entre docentes, estudiantes, personal técnico y particulares, participaron en un primer taller organizado por el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria, SENASAG; donde profundizaron conocimientos sobre el manejo adecuado de plaguicidas, normativa vigente, disposición final de los envases vacíos de plaguicidas empleados, reducción de riesgos de intoxicaciones e identificación de productos ´cuyo uso ya no está permitido en el país, entro otros temas.  

Durante los dos días de capacitación, los comercializadores de agroquímicos expresaron su preocupación por la poca información y orientación a la que acceden las familias agricultoras en cuanto a un uso racional de plaguicidas en los cultivos, lo que genera pérdidas cuando la aplicación no es oportuna o se excede la dosis.

“Si bien en la inmediatez se puede decir que se está vendiendo más, a largo plazo éste es un problema, porque si utilizan mal un producto pierde su eficacia y ya no lo compran más, ya no les sirve; además se contamina el medio ambiente y también su salud está en riesgo”; expresó el jefe de Programas de  la Asociación Boliviana de Proveedores de Insumos, Bienes y Servicios Agrícolas y Pecuarios en (APRISA), Juan Carlos Escobar, entidad que fue parte de las organizaciones que brindaron la capacitación.

Para el agrónomo René Mamani Chambi de la empresa “Tecnología Química y Comercio (Techic S.A)”, es indispensable combinar la venta con asistencia técnica personalizada porque los usuarios de los plaguicidas requieren ampliar sus conocimientos sobre las prácticas necesarias, tanto en la aplicación como en el destino final de los envases, por ejemplo. “Cuando yo hago visitas de campo, como agrónomo los oriento en las dosis exactas, pero falta recomendaciones más técnicas o más precisas acerca de los problemas que tienen”.

En el evento se informó a los presentes que en el 2018 Bolivia registró 1.068 casos de intoxicación asociada al empleo de plaguicidas. Una mayoría de los casos en agricultores y agricultoras que emplearon los plaguicidas sin los cuidados o conocimientos recomendados. El responsable del Centro de Información Toxicológico del Hospital Japonés de Santa Cruz, Jaime Olivares, informó que de un promedio de ocho pacientes intoxicados que reciben por día, tres están relacionados con plaguicidas y es en Santa Cruz donde se emplean más del 90% de los que están disponibles en el mercado boliviano. 

En tanto que el responsable del área de toxicología del Programa Nacional de Gestión en Salud Ambiental del Ministerio de Salud, Alfredo Layme, resaltó el hecho de que enfermedades como el cáncer o la leucemia pueden desencadenarse tempranamente cuando uno se expone a una administración irresponsable de los plaguicidas. 

“Los plaguicidas son venenos (no solamente para las plantas o cultivos), por eso, es importante este tipo de talleres para recomendar su mejor uso o buscar alternativas; es difícil lo sabemos, especialmente para los agricultores convencerlos de utilizar equipos de protección o emplear la cantidad adecuada, (…) por ejemplo, algunos piensan que mezclando plaguicidas mejoran su eficacia y eso está mal; se ponen en riesgo y también a la población que consume su producción”, añade Layme.  

Es en este sentido que Mercados Inclusivos, un proyecto de las agencias de cooperación de Suiza y de Suecia, colabora con el SENASAG buscando mejorar las condiciones de vida de hombres y mujeres que trabajan o dependen de las actividades agropecuarias en las que se emplean agroquímicos, así como de los consumidores

Con un uso excesivo de plaguicidas no se garantiza la eficiencia del producto, al contrario, éste hecho provoca una mayor resistencia de las plagas y enfermedades a los productos, daños a la salud del aplicador, efectos en el medio ambiente (agua y suelo) y altos costos de producción (entre un 10 a 20% más). Asimismo, una deficiente dosis o uso inadecuado, está relacionado con pérdidas en la producción por plagas y enfermedades del 20 al 25%. 

“En este taller buscamos trabajar con los comercializadores para que den un buen asesoramiento al productor; en el campo estamos trabajando con los productores capacitándolos en el uso adecuado de los plaguicidas, en su protección personal para reducir las posibles intoxicaciones así como los impactos negativos al medio ambiente, además de brindarles otras alternativas no químicas”, indica Mario Rocabado, del proyecto Mercados Inclusivos den la Fundación PLAGBOL, finalmente, adelantó que se difundirá una aplicación móvil desarrollada por el Centre for Agricultural Bioscience International (CABI) que contribuirá a que, tanto los comercializadores como compradores, dispongan de asistencia técnica online o en tiempo real acerca de la correcta identificación de plagas y enfermedades y cómo reducir los riesgos de intoxicación. 

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